Los sistemas de alerta temprana no sólo son un problema en los países frágiles: los casos de Valencia y Bahía Blanca
Un sistema de alerta temprana (SAT) no es sólo avisar con anticipación la severidad de un evento o disponer de una red de sensores. La responsabilidad de los gobiernos locales.

Desde la persona de la tribu que permanecía en vigilia para alertar a los gritos sobre el ataque de un depredador, hasta las campanas de las iglesias de la Edad Media, pasando por los instrumentos de viento y tambores, que fueron las primeras alarmas sonoras primitivas que aún se utilizan en sectores de África, América y Australia, los sistemas de alerta temprana han evolucionado conforme la tecnología y los cambios sociales.
Pero fue en el siglo XX, cuando los sistemas de alerta temprana tuvieron un gran impulso debido a la Primera Guerra Mundial, ya que los gobiernos europeos crearon sistemas de protección para los habitantes de las grandes ciudades en caso de un nuevo conflicto bélico. En 1949 se creó la protección civil en un protocolo adicional al Tratado de Ginebra. Inicialmente llamados “Defensa Civil”, el nombre y el concepto fueron mutando, hasta llegar en la actualidad a la “Protección Civil”, con la finalidad de proteger a las comunidades ante desastres, ya sean estos de origen natural o provocados por el hombre.
No hay dudas: la alerta temprana (y la acción temprana) salva vidas
El jueves 24 de octubre de 2024, la AEMET -Agencia Estatal de Meteorología de España- emite la primera de una serie de advertencias sobre un fenómeno meteorológico severo (DANA) que podría afectar a la región de Valencia. El domingo 27, la AEMET publicó un aviso especial advirtiendo de que las lluvias podrían alcanzar niveles torrenciales en la costa mediterránea a partir del martes y señalando el riesgo de inundaciones. El lunes elevó el alerta al nivel naranja. A las 7:36 de la mañana del martes 29, la AEMET eleva al nivel rojo la alerta para zonas de Valencia, advirtiendo de las lluvias torrenciales y el riesgo de inundaciones.

En la tarde del miércoles 5 de marzo de 2025, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina, emitió una alerta de nivel amarillo por tormentas para el sur de la provincia de Buenos Aires para el viernes 7, incluyendo a la ciudad de Bahía Blanca. A las 18:49 del jueves 6 de marzo, se elevó a nivel naranja dicha alerta. A las 8:10 del viernes, casi cuatro horas después de iniciado el temporal y ante la previsión de que las tormentas intensas continuarían en las horas siguientes, se decidió elevar el nivel de alerta a rojo. En total, se acumularon unos 290 mm de precipitación durante el día, equivalente a las lluvias de 6 meses. El saldo fue una ciudad devastada, 16 muertos y una cantidad aún incierta de desaparecidos.
En ambos casos, los pronósticos y las alertas advirtieron con más de 24 horas de anticipación, que los eventos tenían el potencial de ser muy peligrosos. En el caso de la DANA sobre Valencia, tanto las predicciones de AEMET como las de Meteored eran concluyentes en cuanto a la severidad del fenómeno con varios días de anticipación. Sin embargo, recién a las 20:03 del martes 29, el gobierno de la Comunidad Valenciana emitió una alerta masiva de Protección Civil, casi 12 horas después de iniciadas las lluvias y cuando el daño catastrófico y los cientos de muertes eran noticia. No hubo alerta temprana ni acción temprana por parte del gobierno local.

En el caso de las lluvias récord sobre Bahía Blanca, el 4 de marzo Meteored recomendaba estar atentos a las alertas del SMN por el probable desarrollo de tormentas fuertes en el sur de la zona pampeana, y al día siguiente el SMN emitió la primer alerta (nota: las alertas del SMN se emiten con hasta 72 h de anticipación al evento peligroso).
De haber desestimado la alerta, como sugerían algunos irresponsables al frente de un micrófono o cámara (es difícil llamarlos "comunicadores") que afirmaban que las alertas no sirven para nada, el escenario hubiese sido mucho más mortífero.
Una alerta temprana por sí sola no es un Sistema de Alerta Temprana
Durante décadas se consideró que, con sólo avisar con cierta anticipación a la manifestación de un evento con potencial de daño, era suficiente para salvar vidas y reducir las pérdidas.

Pero la evolución de las ciencias relacionadas con los desastres ha ido cambiando en los últimos 20 años, pasando del concepto de gestionar los desastres a gestionar el riesgo de desastres… es decir que se dejó atrás una estrategia reactiva (actuar una vez ocurrido el desastre) a una visión proactiva, trabajando sobre los riesgos para mitigarlos antes de que ocurra el desastre y así evitar o reducir las pérdidas humanas y de bienes.
El Marco de Sendai destaca el protagonismo de los gobiernos locales como los principales responsables en la Gestión Integral del Riesgo de Desastres.
Bajo esta nueva estrategia, plasmada en el Marco de Sendai 2015-2030 para la Reducción del Riesgo de Desastres, refrendado por 187 países, el concepto de la alerta temprana fue dejado de lado por el concepto de un sistema de alerta temprana. Por ello, solo un aviso anticipando la manifestación una situación peligrosa (ej: lluvias intensas) no constituye por sí solo un sistema de alerta temprana.
¿Qué es un Sistema de Alerta Temprana?
Un Sistema de Alerta Temprana no es sólo disponer de una red de sensores que informan datos hidrometeorológicos y ambientales o comunicar un pronóstico a la población. Si bien en Argentina (como en la mayoría de los países) el SMN es responsable de advertir sobre la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno meteorológico, no es su responsabilidad informar el probable impacto local de estos eventos o aquellos que son consecuencia de este, como la crecida de ríos y arroyos, que a su vez es responsabilidad de otros organismos provinciales o nacionales.
El concepto actual de un Sistema de Alerta Temprana (SAT) es aquél que se basa en estos cuatro pilares, tal como los define las Naciones Unidas:
Pilar 1: comprensión del riesgo de desastres
Comprende la identificación de los peligros (lluvias intensas, terremotos, incendios, tsunamis, etc.), analizar cuán vulnerable es la población (por sexo, edad, raza, ingresos, educación, etc.) y qué parte de la población está expuesta a ellos (a la vera de arroyos, en humedales, valles o planicies de inundación, etc.).
La combinación de estos tres elementos permite evaluar el riesgo de que ocurra un desastre, y para ello se plantean diferentes escenarios en un proceso dinámico que tiene en cuenta factores socioculturales y económicos, las leyes locales, provinciales y nacionales, la degradación del ambiente y el cambio climático.
Multi-hazard early warning systems reduce flood risks and protect lives. @UNDRR, @IFRC, @WMO, @ITU are committed to ensuring #EarlyWarningsForAll.
— UNDRR (@UNDRR) March 16, 2025
Learn more ️ https://t.co/F1KPjfqO6B pic.twitter.com/n61DTOJeRo
Pilar 2: monitoreo, vigilancia, análisis y previsión de las amenazas
En necesario contar con una sólida base científica que permita estimar (y prevenir) la materialización de amenazas, y su Talón de Aquiles es un sistema fiable de monitoreo, pronósticos y alerta que funcione las 24 horas al día, los 365 días del año.
Para ello es necesario una red de sensores remotos elegidos conforme a la geografía, las características de la urbanización y a los peligros identificados, sustentados en un robusto sistema de comunicaciones que permitirá el seguimiento de los parámetros definidos y poder elaborar alertas precisas y oportunas.
Pilar 3: difusión y comunicación de alertas
No existe un enfoque tecnológico único para difundir alertas, a la vez que se debe abordar la diversidad de las comunidades en riesgo, para que el mensaje sea claro y de lectura sencilla y útil. Además. para que la comunicación sea efectiva, se deben utilizar todos los canales de comunicación posibles: radio, televisión, redes sociales, sirenas, teléfonos móviles, satélite, etc., para que el mensaje llegue a tiempo.
Nearly half the world is still unprotected by early warning systems.
— Intl Telecommunication Union (@ITU) March 23, 2025
That's why @ITU joined @WMO @UNDRR + @IFRC to co-lead #EarlyWarningsForAll https://t.co/bjYQiy9xJu
We invest today. We protect tomorrow. #WorldMeteorologicalDay pic.twitter.com/uQidt6oiD8
Es prioritario contar con la coordinación de las instituciones y organizaciones locales para a su vez obtener una retroalimentación sobre la efectividad de las alertas, para establecer un proceso de mejora continua, lo que garantiza que los mensajes sean comprensibles y procesables por la población.
Pilar 4: preparación para la respuesta
Este pilar se basa fundamentalmente en que las comunidades comprendan los riesgos, respondan a las alertas y que sepan como reaccionar ante un riesgo inminente.
Es prioritario que las autoridades locales lo sepan, y que dispongan de estrategias de mitigación de los riesgos (antes de que ocurran), de preparación para enfrentarlos (antes de que se manifiesten), planes de respuesta (una vez materializada la amenaza o peligro), y de recuperación / reconstrucción, una vez finalizada la contingencia, para volver a un estado de desarrollo similar o mejor al que se tenía antes del evento.
Early warnings work.
— Intl Telecommunication Union (@ITU) March 23, 2025
They must work for everyone.
Collaboration is key to closing the gap for #EarlyWarningsForAll https://t.co/bjYQiy8ZTW#WorldMeteorologicalDay pic.twitter.com/Z9jz7ARhjC
Sistemas de Alerta Temprana Multirriesgo
Un paso adelante en los SAT son los Sistemas de Alerta Temprana Multirriesgo (SATM), ya que abordan diversos peligros o impactos, debido principalmente a que los eventos peligrosos pueden ocurrir de forma aislada, simultánea, en cascada o acumulada a lo largo del tiempo.
Un SATM considera los posibles efectos interrelacionados de los peligros, aumentando la eficiencia y la coherencia de las alertas al involucrar múltiples disciplinas para la identificación y el monitoreo actualizado y preciso de múltiples peligros. Para ser un SATM, el Sistema debe estar orientado a riesgos múltiples, centrado en las personas y de extremo a extremo.
Los gobiernos locales, responsables de la Gestión del Riesgo (y de las alertas locales)
Entonces, son los gobiernos locales los responsables primarios de gestionar el riesgo de que ocurra un desastre, independientemente de que su disparador sea un evento natural (terremoto, inundaciones, tsunamis) o un evento tecnológico (un accidente nuclear, un derrame tóxico, un incendio). Si bien los riesgos pueden estar motivados por causas de origen local, regional, nacional o global, el impacto y los daños son locales.

Así, también es local la posibilidad de conocer las variables del riesgo en detalle y de gestionar esas variables de manera eficiente. El gobierno local es quien conoce el territorio y su población, las vulnerabilidades, el nivel de exposición a los peligros de sus comunidades; la capacidad de descarga de su sistema de drenaje pluvial, o de las capacidades de respuesta de sus instituciones. Eso varía de ciudad en ciudad. También es el gobierno local el responsable de construir el riesgo, ya sea por (malas) políticas de gestión territorial, la ausencia de planes de reducción del riesgo, o de las características de los planes de contingencia.
Todo gobierno local tiene a disposición el monitoreo y las previsiones hidrometeorológicas que brindan organismos nacionales como los servicios hidrometeorológicos, o los entes regionales responsables del monitoreo de los cursos de agua.
Los gobiernos locales pueden establecer sistemas de monitoreo hidrometeorológico y ambiental local, para un mejor conocimiento del riesgo. En la era de la información y con el auge de la inteligencia artificial, suele ser más caro no invertir en estos sistemas.
IFRC and our partners at the Early Warnings For All initiative are two years into our work and we're already seeing early warning systems in 108 countries.#EarlyWarningsForAll isn't just a goal it's a necessity to save lives. #WorldMeteorologicalDay pic.twitter.com/Qu1JVxR9DO
— IFRC (@ifrc) March 18, 2025
Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), por cada dólar invertido en la reducción de riesgos y la prevención se pueden ahorrar hasta 15 dólares en la recuperación después de un desastre, mientras que las inversiones en servicios meteorológicos y climáticos en general tienen una relación costo beneficio de 1 a 10.
La gestión del riesgo de desastre debe ser una política estratégica de cada gobierno local y estar fuertemente cimentada en la comunidad, pero también debe contar con la asistencia política y económica de los niveles superiores de gobierno (provincia y nación), para ser exitosa.
La alerta temprana sin acción temprana no reduce los riesgos. Gestionar el riesgo de desastres es la única manera de asegurar un desarrollo sostenible, y un Sistema de Alerta Temprana Multirriesgos es la principal herramienta para ello.